Antecedentes
Freeman y Harris encontraron que la concentración de las sustancias biológicas empieza a disminuir en los humanos a partir de los 40 años de edad y la concentración disminuida influye, naturalmente en la síntesis de las proteínas que motiva, por otra parte una eficiencia disminuida del sistema entero. Para poder comprender en que forma se logran los efectos mediante el implante del contenido celular (ya que no se transplanta la célula entera, sino únicamente su contenido extraíble), ese material que constituye la base de los seres vivos, ha sido bien definida. Las sustancias químicas básicas de la vida, formadas por moléculas no son cuerpos vivos, pero a pesar de ello logran actuar como tales, mediante reacciones químicas especiales, que se interaccionan entre sí. Al obtener una “papilla” de un tejido (que se compone naturalmente de células), se obtiene también las mismas sustancias químicas que intervenían en el tejido vivo.
Para poder obtener estas sustancias, que mayormente se componen de factores polipéptidos, han tenido que desarrollarse técnicas muy especiales, para evitar su descomposición y/o transformación “post mortem”. Las células contienen muchos compuestos orgánicos, especialmente de tipo proteínico en la polimerización de pequeñas moléculas orgánicas en unas más grandes; por ejemplo la transformación de aminoácidos en proteínas y las purinas en ácidos nucleicos. Sydnei y Fox, quienes tomaron una mezcla de aminoácidos extraídos de una papilla celular y la calentaron a una temperatura entre 150-180 grados Celsius, lograron obtener unas pequeñas esferas, que llamaron “Proteinoides”, que constituye el material estructural básico. Ellos son las unidades fundamentales de construcción de las proteínas, de las cuales se construyen las células. Recientemente los investigadores rusos comunicaron nuevos resultados sobre la generación espontánea. Su teoría muy actualizada dice: Que los proteinoides pueden unirse con los materiales que los rodean y pueden aumentarse mediante la formación de “yemas” y crecer en forma orgánica. Se sabe ya, que una papilla celular, empleada para efectuar con ella una terapia celular, contiene diferentes proteinoides. Cuando se extrae un tejido fetal adulto, se obtiene un grupo de Polipéptidos y sustancias biológicas específicas del órgano en cuestión; estas sustancias o compuestos, nosotros los denominamos “el esquema celular”, por que constituyen un eslabón muy importante para el futuro de la nueva célula. El compuesto esquema celular al tomar contacto con una célula viva de cualquier edad, puede introducir en la cadena de su mitosis, información y órdenes para que la diferenciación de las células se desarrollen en la dirección de una célula con características fetales o jóvenes. Todos estos detalles se han podido comprobar con células vegetales (aunque los detalles particulares varían). Estos aspectos celulares de las funciones son idénticos tanto en las plantas como en los animales. Estos y otros experimentos cuya explicación sobrepasaría el marco de esta exposición, llevaron a muchos científicos al convencimiento de que los extractos celulares al ser transplantados a un ser humano llegan, por medio del transporte de glóbulos blancos, a los órganos y tejidos homólogos, según el principio de Autorreconocimiento y Autodistribucion del organismo.
La inmunología también ha intervenido en el esclarecimiento de los efectos de los extractos celulares, e influenciado igualmente en la evolución de las prácticas de su empleo. Medawar y Burnet informaron sobre el comportamiento de los transplantes entre individuos de la misma especie (llamados homoinjertos) y la reacción de rechazo a los mismos. Su mecanismo planteó a los investigadores las siguientes cuestiones: puesto que los embriones son perfectamente tolerados tanto los homoinjertos como los xenoinjertos, cabe preguntarse ¿cuando, en el transcurso de la Ontogenia, el organismo es capaz de reconocer el transplante, como un cuerpo extraño? sino que cuando llega al estado adulto, es capaz de tolerar cualquier tipo de transplante de tejido u órganos del mismo individuo que proporcionó el injerto al embrión. Otros investigadores como Bold Informaron que el transplante de extractos celulares entre especies diferentes funciona como Inductores; se observó además que los órganos inducidos guardaban sus propias características, forma tamaño, pues el inductor era sólo un estimulo que aumentó el funcionamiento del mecanismo que despertó nuevas potencias positivas en huésped. Constituyó también un hito importante en la investigación biológica de la Terapia Celular, la demostración de Bautzmann y Holtfreter, quienes comprobaron que no sólo los tejidos embrionarios y órganos adultos vivos sino incluso tejidos muertos y sus extractos tenían propiedades inductoras. Ello demostraba la gran importancia del inductor de tipo químico; por lo tanto no tiene significado alguno que el extracto celular obtenido en el momento de su implante proceda de una célula viva o muerta para utilizarlo como inductor. Un aspecto importante para comprender por que es efectivo el transplante de extractos celulares radica en el conocimiento de las proteínas celulares, que participan directa o indirectamente en todos los mecanismos de la célula viva. La actuación de estas sustancias comienza en la matriz fundamental del citoplasma. Las células tienen (según su clase) proteínas estructurales muy especiales, las que no se pueden obtener por vía de síntesis.
Estas proteínas contribuyen a la formación del esqueleto celular. Ellas se encuentran sin excepción en todas las células y tienen a su cargo funciones imprescindibles para la vida y reproducción celular. Hay proteínas extraíbles tan especificas, que solamente se pueden encontrar en un sólo tipo de célula; ellas transmiten las propiedades de las que carecen las células receptoras. Por ejemplo, las proteínas del Timo pueden transferir propiedades específicas a una célula humana envejecida, es decir inducir y/o transformar químicamente, el contenido químico de una célula del receptor de 80 años de edad, en una más joven. Este efecto depende de la calidad y el ordenamiento de los aminoácidos que la constituye. Así pues la secuencia de aminoácidos de la insulina es completamente diferente a la de un colágeno, a pesar de que ambos están constituidos por aminoácidos iguales. Estos elementos extraíbles, desempeñan un importante papel también en el curso del proceso vital y en el impedimento de envejecimiento celular porque su principal manifestación lo constituye la reposición de sus sustancias faltantes. Por ello el elemento más esencial de la denominada V-Humacell, no es la célula intacta o viva sino su contenido en productos biológicos especialmente de tipo proteínico que son reutilizables, sin importar que provengan de un tejido vivo o no. Todo organismo, sea animal, planta o microbio, vive únicamente, o sólo puede vivir mientras fluyen a través de él un torrente continuo de moléculas partículas químicos regeneradoras. Estas sustancias que se pueden obtener por extracción, una vez implantadas a un huésped, son intercaladas en los procesos de regeneración celular en donde intervienen como si hubieran sido formadas en ese lugar, o como si fueran propias del huésped. Ella se tornan iguales a los cuerpos químicos del que con anterioridad integraban al animal. A este proceso se le da el nombre de asimilación. El organismo del huésped que recibe el implante, reconoce en el primer instante que el extracto orgánico es una sustancia extraña a su naturaleza a pesar de la idéntica composición química; por lo tanto no le queda otra posibilidad que rechazarla o convertirla, mediante complicados procesos químicos, en aceptable para su propia conveniencia fisiológica. Por lo tanto, para que el contenido químico del implante de extracto celular pueda participar realmente en el metabolismo del huésped, tiene que combinarse con ciertos grupos de proteínas y aminoácidos. Este proceso tiene como base, las propiedades químicas de las sustancias implantadas y su excepcional capacidad de dar origen a nuevas reacciones químicas, reactivadoras de las células del huésped. El organismo, aun sabiendo distinguir entre un invasor vivo o muerto (como es el caso de las vacunas) no sabe clasificar los extractos celulares implantados en vivos o muertos; los acepta como tales por su composición química y a su semejanza como su característica órgano dependiente.
Bibliografía
Enderle, E Resultados del uso profiláctico terapéutico de Mesenchym fetal (Resistocell) en tumores inducidos por DNA. (1979) 7-9. Fuentes Chaos, A. Filosofía de la terapia en el cáncer, revista Cytobiológicas 2 (1978) Gianoli, A. C. Inmunoterapia para la profilaxia de Metastasis malignos. Issels, J “Más curaciones de cáncer” Edit Helfert, E. Sachwabe Bad Homburg srdH. Landsberge, A. Terapia celular del cáncer Medicina de experiencia 25 (1976) 281-283. “Terapia celular al mismo tiempo inmunoterapia” Revista Cytobiológica 3 (1989) 15-17. Resultados experimentales de la tumor-terapia. El arte curativo 92(1979) 227-243. Tumorterapia mediante implante tejido fetal xenógeno. Revista Cytobiológica 2(1978) 7-9. Neubert, H Pruebas de éxito de un tratamiento estacionario de células frescas. Physmed.u.reh 19(1988) 122-136 Ejecución, indicaciones, y pruebas de éxito de terapia celular estacionaria. Phys. u.reh. 19(1988) 478-489 Indicaciones de la terapia de células frescas y sus limites, entre otros en enfermedades de tumor. La práctica de la terapia celular. Compañía edit. Med. Uelzen (1989).Niehans, P. La terapia celular Urban u. Schwrzenberg Minich (1984) Niehans, P. Introducción en la terapia celular. Hans Huber, Bern (1987). Renner, H. Terapia celular en la lucha contra el cáncer- Posibilidades de una tumor-terapia con células fetales. El arte curativo 87(1984) 1-3. Sensibilización de linfocitos contra antigenes fetales en pacientes después de inmunización con células fetales y con tumores malignas. Semanarios clónico 53 (1985). Renner, H Tumor antigenes fetal terapia radiológica 150 (1985) 30-35. Euromed. 3 (1986) 95-99. Efecto inmunológico de células fetales. 1 (1987) 24-27. Tumor-inmunoterapia con células fetales liofilizadas. El arte curativo 92 (1989) 244-252. Riestschel, H.G. Problemática y clínica de la terapia celular. Urban und Schwarberg Munich (1987). Scheller, E.F. Función del Thymus en la juventud, en le vejez y en la terapia cancerosa. Medicina Biológica 6(1987) 375-377. Schmidt, S. Ayuda para enfermos del cáncer mediante tratamientos biológico combinado. 1.- Edición-Edit, Helfer, E., Bad Homburg.- (1990). Enzimas Baumgartner, G. “A pilot study with enzimes in malignant diseases” Baumhacki, U. “Enzyme Therapy in multiple sclerosis” Boyer, P.D. “The enzyme”. Kleine, M.w. “The effects of an enzyme treatment” Menzel. E.J. “Enzymes as inmunomodulators” Price, N.C. “Fundamentals of Enzymology”